| dbpprop:abstract
|
- The Sociedades Económicas de Amigos del País (Economic Societies of Friends of the Country) were private associations established in various cities throughout Enlightenment Spain, and to a lesser degree in some of her colonies. The Sociedades Económicas were founded as part of a movement to stimulate the economic and intellectual development of Spain. Many Spaniards recognized that Spain was lagging behind other European states and sought to diffuse and apply the principles of the Enlightenment. A principal promoter of the Societies' foundation was Pedro Rodríguez de Campomanes, a highly influential statesman and one of the most important thinkers in contemporary Spain. Campomanes, on a more practical level, saw that the Societies could stimulate improvements in agriculture, husbandry, industry, the professions and arts. The first was founded in Bergara, Guipúzcoa, in 1765, by the Marquis de Peñaflorida, Xavier María de Munibe e Idiáquez. According to Popescu, "within a few years" the number of Economic Societies in Spain had passed 50, and they were present in all major population centers. In Spain the organizations are credited with some success in sponsoring economic activity, stimulating new industries, and publicizing recent advances in philosophy and science. These organizations were autonomous, although required to be licensed by royal authority in order to be able to exist, and their fortunes depended on a combination of the dedication of local members, official patronage, and the receptivity of the local community. In the colonies, Sociedades Económicas were established in Havana (1793), Santiago, Chile, Santa Cruz de Mompox (1784), Bogotá (under the name of "Patriotic Society", 1801) Buenos Aires, Guatemala, Quito, as well as in The Philippines. Only one of these groups, that of Guatemala, is known to have had any significant local influence at the time, and only one of them lasted for a long period of time (that of Havana exists today). Their mission of promoting local economic development, especially industry, conflicted with the dictates of mercantilism, which held that the colonies should remain dependent on the mother country. To the degree that intellectual development lagged in the New World, the Societies also had to fight an uphill battle to popularise Enlightenment thinking in the context of a very conservative culture. Members were generally drawn from the local aristocracy, the university faculty if there was one in the city, professionals (e.g. lawyers), and skilled artisans. It is noteworthy that in the New World colonies, the later independence movements' first members were drawn from the same social categories. Some of the groups in the Americas also strayed into activity that bordered on the political, and were punished by having their legal licenses revoked, which forced them to close, as happened repeatedly to the Society in Guatemala, for example. In some cities, the actual amount of useful work done was little, and they were rather more like faddish pet projects of a local intellectual and withered with the departure of the main personality who had gotten it started. However, in the larger view, the work of the New World Economic Societies was important for bringing Enlightenment ideas to the Spanish colonies which was a necessary precondition for the later struggles for independence after 1810. Some of the societies published essays on new developments in agriculture, industry, and other fields; they often advocated for relaxation of Imperial mercantilist economic regulation, with occasional (though short-lived) success. The Society in Santiago de Chile was one of those which offered classes to the public in various trades, even venturing into teaching rhetoric, painting and drawing. Members of the Economic Societies defied local censorship to bring in copies of Diderot's Encyclopédie, the works of Voltaire, Locke, and others (books which were often available in Spain itself), and shared them amongst their friends. In both Spain and the colonies, the Sociedades Económicas were incubators for modern forms of socialization, in which people (mostly men) gathered publicly to discuss the issues of the day. This represents a departure from the French Enlightenment's salon, which was a private gathering in someone's home. The Sociedades generally organized themselves formally, maintaining minutes of meetings, and having a set structure of officials to discharge various organziational duties.
- Las Sociedades Económicas de Amigos del País (SEAP), surgieron en España, Irlanda y Suiza a partir de la segunda mitad del siglo XVIII, en el marco de las ideas de la Ilustración. Surgidas en los círculos culturales como organismos no estatales, tenían como fin promover el desarrollo de España, estudiando la situación económica de cada una de las provincias y buscando soluciones a los problemas que hubiera. Las sociedades se encargaban de impulsar la agricultura, el comercio y la industria, y de traducir y publicar las obras extranjeras que apoyaban las ideas de la fisiocracia y el liberalismo. Contaban con licencia real para constituirse y reunirse, y en su fundación intervinieron los sectores más dinámicos de la sociedad: importantes figuras de la nobleza y numerosos cargos públicos, de la Iglesia, del mundo de los negocios y los artesanos. La primera en constituirse fue la Sociedad Bascongada de Amigos del País, fundada por el conde de Peñaflorida en 1765; diez años después se constituye, a iniciativa de Campomanes, la Real Sociedad Económica de Madrid. A principios del siglo siguiente ya se habían constituido 63 sociedades en las principales ciudades del país. Campomanes y otras personas percibieron que España se tardaba en desarrollar su potencia económica. Lamentaron la falta de industria y la baja productividad. Los pensadores liberales y los llamados afrancesados (administradores y pensadores influidos por el advenimiento de la dinastía de los Borbones) buscaron difundir los avances y el pensamiento de la Ilustración. Igualmente se formaron otras Sociedades de igual tipo en países de América Latina como Chile, Nueva Granada, Guatemala, Cuba, Puerto Rico, Ecuador, México, Perú, Panamá y Venezuela . Allá la misión de fomentar la industria chocaba con los dictámenes del mercantilismo, que enfatizó la primacía de la industria de la metrópolis; las colonias habían de comprar los productos de España. Además, en la cultura más conservadora de la América española, la misión de propagar la Ilustración encontró un camino más difícil, y la censura oficial. Sin embargo, ciertos miembros de las Sociedades se atrevieron a traer varios libros prohibidos desde Europa, aún de la misma España, donde por ejemplo la Enciclopedia de Diderot se podía comprar. Entre los miembros de las Sociedades estos libros se compartieron. Es cierto que varias de las Sociedades de América nunca fueron más que el proyecto de un aristócrata aficionado, o una imitación de una novedad metropolitana. Con todo, varias Sociedades se destacaron en sus actividades, publicando ensayos sobre nuevos desarrollos en el mundo agropecuario, abogando por el libre comercio (cuando comerciantes españoles conservaban su monopolio). La de Antigua, Guatemala se cerró varias veces por orden del Intendente, por actividades supuestamente políticas. La de La Habana existe hasta el día de hoy. De manera que se puede ver el trabajo de estas Sociedades como un antecedente importante al proyecto de emancipación que nace después del cautiverio del rey en 1810. En España y el nuevo mundo, las Sociedades fueron las cunas de nuevas formas de sociabilidad donde personas (hombres) se reunían en público para debatir los temas del día. Allá se reunían en público, no en casa, personas de distintas clases sociales. Las Sociedades solían organizarse formalmente, conservando registros de las actividades de cada reunión, eligiendo oficiales (presidente, secretario, etcétera) para las funciones oficiales del grupo. Debemos advertir que el campo de actividades de la Sociedad no está en manera algún limitado a los asuntos económicos y fiscales. Su nombre de Sociedad Económica de vieja raigambre histórica, no significa, pues, que hayamos de confinarnos a ese terreno, como no se confinaron a él las viejas Sociedades Económicas españolas de los tiempos de Carlos III, que nos han servido de antecedente y de modelo. Poniendo fin al exilio obligado por la persecución conservadora que había quemado su casa, el Dr. Carlos Lleras Restrepo regresó a Colombia en 1956 por las garantías que le ofreció la dictadura del general Rojas Pinilla, quien como muestra de buena voluntad lo indemnizó por el incendio de su residencia; Sus propios copartidarios consideraron que la presencia de Lleras Restrepo era un obstáculo en el camino de la búsqueda de acuerdos con los conservadores, dada su conocida beligerancia y garra política, y por ello lo recibieron fríamente. Viéndose sin mucho espacio para acometer las tareas a las que se consideraba llamado por su pueblo, decidió fundar la Sociedad Económica de Amigos del País como una nueva trinchera desde donde lucharía por devolverle la democracia a Colombia y la cual le serviría para convocar a la juventud a ocupar el puesto que le corresponde, formando una maravillosa pléyade de nuevos dirigentes que mucho han hecho por la nación en estos ocho lustros largos de actividad de la SEAP y fue así como el 19 de octubre de este año (1956), fue inaugurada la nueva Sociedad.
|