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- New Christian was a term used to refer to Iberian Jews and Muslims who converted to Roman Catholicism, and their known baptized descendants. The term was introduced by the Old Christians of Iberia who wanted to distinguish themselves from the conversos (converts). They sometimes used other derogatory terms to apply to each of the converting groups. Throughout the Middle Ages, Jews and Muslims sometimes converted to Christianity, generally the result of physical, economic, and social pressures or coercion. In the 14th century there was increasing pressure against Jews that culminated in the riots of 1391 in Seville and other cities. These riots caused the destruction of the Jewish courts and sparked many conversions, a trend that continued through the 15th century. Unlike the other Iberian kingdoms, Portugal was not much affected by the waves of riots. There, the population of New Christians became numerous after the forced conversions of 1497. After the expulsion of the Jewish population from Spain in 1492 and Portugal in 1497, the remaining Jewish population in Iberia became officially Catholic. The New Christians were always under suspicion of apostasy. The government created the Spanish Inquisition in 1478 and Portuguese Inquisition in 1536 as a way of dealing with social tensions, supposedly justified by the need to fight heresy. Communities believed that many New Christians were secretly reverting to the practices of their former religion and that numerous conversos had become crypto-Jews and crypto-Muslims. Spanish development of an ideology of cleanliness of blood or descent excluded New Christians from society, regardless of their sincerity as converts. In Portugal, Marquis of Pombal in 1772 decreed an end to the legal distinction between New Christians and Old Christians. After conversion, New Christians adopted Christian names. Eventually all Old Christian names were used by New Christians.
- Cristiano nuevo es la denominación que han recibido históricamente en España las personas convertidas al cristianismo que antes habían practicado otra religión (judaísmo o islam, en la inmensa mayoría de los casos), o sus descendientes incluso varias generaciones después de producirse la conversión original. El concepto se opone al de cristiano viejo, lo que más que entenderse como tener ascendencia cristiana «por los cuatro costados» desde tiempo inmemorial (fuera esto real o imaginario) en la práctica solía reducirse a remontarse a los padres y los cuatro abuelos. La denominación de cristianos nuevos se aplicaba sobre todo a las familias que habían sido obligadas a adoptar la fe cristiana, fundamentalmente los judíos desde los pogromos de 1391. La existencia de esta categoría indica la poca confianza que tenían las autoridades religiosas en la efectividad de sus conversiones forzadas, pues los cristianos nuevos estaban siempre bajo sospecha de practicar su antigua religión en secreto, lo cual solía ser cierto en quienes habían sido obligados a la conversión, pero no necesariamente en sus descendientes. La «pureza de sangre» o «sangre sin mezcla» que se atribuía a los llamados cristianos viejos era, por otro lado, también una idea sin mucho fundamento. Si exceptuamos a las poblaciones más norteñas, es improbable que existan muchos habitantes de la Península Ibérica que no tengan algún antepasado musulmán o judío, dado que a pesar de los exilios y las repoblaciones que acarreó la Reconquista, los habitantes de Al-Andalus, sobre todo los musulmanes, en buena medida simplemente se acabaron convirtiendo y adaptando a la sociedad de los conquistadores cristianos, del mismo modo que sus antepasados cristianos se habían convertido al Islam tras la conquista árabe. La diferencia entre cristianos viejos y cristianos nuevos, por tanto, reside en que éstos son fruto de las últimas conversiones, realizadas de manera forzada ante un proyecto de uniformidad religiosa iniciado por los Reyes Católicos. La conversión forzada era un requisito necesario para que la Inquisición española (establecida explícitamente para ellos en 1478) pudiera actuar contra los cristianos nuevos, ya que el Santo Oficio oficialmente perseguía la herejía, esto es, la desviación de la ortodoxia católica. Así, los judíos y (más raramente) musulmanes condenados no lo eran por su condición de miembros de otras confesiones, sino por la desviación respecto a la fe católica que oficialmente practicaban. El mantenimiento de la diferencia entre cristiano nuevo y cristiano viejo daba al traste con el objetivo de uniformidad religiosa, pues los cristianos nuevos, al estar sometidos a constante vigilancia y marginación, no acababan de integrarse en la sociedad cristiana y eran más vulnerables al mantenimiento o incluso al retorno a la fe de sus antepasados. El primero de los conflictos fue el de los judeoconversos, cuya integración social en la comunidad cristiana no era aceptado, fundamentalmente porque el éxito social de algunos marranos era visto por muchos cristianos viejos como incompatible con el mantenimiento del orden social estamental, que ponía a cada uno en el lugar que ocupaba por derecho de nacimiento. Esto era particularmente visible en el caso de los banqueros, sobre todo los cercanos a la hacienda real. La revuelta de Pedro Sarmiento (Toledo 1449) extendió los estatutos de limpieza de sangre como requisito para entrar en muchas instituciones castellanas. Los Reyes Católicos intentaron con la expulsión de los judíos (1492) salvar de la contaminación criptojudía a los conversos, pero como era bien otra la razón de la discriminación, el problema subsistió con oscilaciones durante toda la Edad Moderna. El segundo ejemplo de ello fueron los moriscos, cuya situación social era radicalmente distinta: no estaban dispersos por todas las ciudades como los conversos, sino concentrados en comunidades rurales y sometidos a un duro régimen señorial, para el que su situación socialmente inferior era una garantía de sumisión, que al final no se cumplió. Aunque la implantación del cristianismo entre ellos distaba de ser eficaz, muchos de los que se sublevaron en la llamada Guerra de las Alpujarras a mediados del siglo XVI habían sido sinceramente cristianos, o al menos no lo negaban tras el bautismo obligatorio a que fueron sometidos sus abuelos (1501), pero retornaron a la fe coránica (o al tipo de religiosidad popular pseudoislámica que había sobrevivido) ante las vejaciones a que eran sometidos por las autoridades, que incluyó su dispersión por el interior de la península, ante el temor de que actuaran de apoyo a los turcos que amenazaban la costa. Cuando se decretó la expulsión de los moriscos en 1610, nuevamente ocurrió que muchos de los desterrados eran cristianos, que al llegar a sus lugares de exilio no tuvieron más remedio que convertirse al Islam para poder integrarse. La condición de cristiano nuevo era un estigma social del que muchos intentaban librarse falsificando sus genealogías o entrando en la jerarquía eclesiástica e incluso en la Inquisición. El estigma se ha mantenido localizadamente hasta bien entrado el siglo XX: todavía a finales del siglo XIX, a un seminarista mallorquín chueta (esto es, perteneciente a esta comunidad identificada como «judía», a pesar de profesar la fe católica desde hace siglos), se le prohibió ordenarse sacerdote alegando que era cristiano nuevo. Hasta mediados del siglo XX, los chuetas tenían dificultades por las mismas razones para entrar en instituciones como colegios religiosos. Al igual que ocurrió con los moriscos, muchos chuetas se han interesado recientemente por la fe judía que se les ha atribuido durante siglos y que les era totalmente ajena. Treinta familias chuetas llegaron incluso a emigrar a Israel en 1959.
- Újkeresztény néven a középkortól a spanyolok és a portugálok azokat a mórokat és zsidókat és leszármazottaikat ismerték, akik (többnyire fizikai vagy ademinisztratív erőszak hatására) áttértek a keresztény hitre. A szót azért alkalmazták, hogy az áttérőket megkülönböztessék az eleve keresztény, vagy „ókeresztény” (spanyolul cristianos viejos, portugálul cristãos velhos) lakosságtól, akiknek nem kellett elviselniük az áttérőket övező gyanakvást és az őket érő üldöztetéseket. Az áttérőkre, különösen a zsidókra a marrano („disznó”) gúnynevet is elterjedten használták. A nem keresztény hitűek sorsa a spanyol és portugál területeken a 14. századtól kezdetben közös volt az Ibériai-félszigeten: állandó gazdasági, szociális sőt fizikai nyomás alatt tartották őket, hogy áttérjenek. A későbbiekben, a tömeges áttérést követően azonban Portugália és a félsziget más államai egy időre különböző útra tértek. A későbbi spanyol területeken folyamatos volt az üldözés, az emiatt kirobbant felkelések, és végül el is űzték az újkeresztényeket. Portugáliában ezzel szemben az 1497-ben kikényszerített áttérési hullámot követően az újkeresztény közösségek gyarapodásnak indultak. Portugáliát nem érték el azok a lázongások sem, amelyek a többi államban a 14. századtól a zsidókra nehezedő nyomás fokozódása közepette robbantak ki, például 1391-ben Sevillában és más városokban. Ezek a lázongások nagy rombolást idéztek elő a zsidók tulajdonában, sok zsidó áttéréshez vezettek és ez a folyamat a 15. században is folytatódott. Az inkvizíciót Spanyolországban 1478-ban és Portugáliában 1536-ban az eretnekség elleni harc nevében hozták létre. Az újkeresztényekről azt feltételezték, hogy közülük sokan továbbra is titokban korábbi vallásukat gyakorolják (nem kevés joggal, de voltak köztük olyanok is, akik valóban őszintén áttértek). 1492-ben Spanyolországból, 1497-ben pedig Portugáliából is kiűzték a zsidókat, de mindkét országban maradtak zsidó újkeresztények. A moriszkókat 1610 körül utasították ki Spanyolországból. Az újkeresztények üldözésének igazolására Portugáliában és Spanyolországban is megjelent a „tisztavérű ókeresztények” ideológiája (spanyolul limpieza de sangre, portugálul limpeza de sangue). Portugáliában az újkeresztények és az ókeresztények közti jogi megkülönbeztetésnek Sebastião de Melo pombali márki 1772-ben született rendelete vetett véget.
- Converso e la sua forma femminile conversa, fanno riferimento a ebrei o musulmani o loro discendenti che si sono convertiti, talvolta contro la loro volontà, al cattolicesimo in Spagna, in particolare durante il XIV e XV secolo. Si vedano gli articoli principali: Morisco per i convertiti di origine moresca. Marrano per i convertiti di origine ebraica. Il termine marrano viene usato in particolare per indicare i cripto-ebrei, ovvero quelli che in segreto continuarono a professare l'ebraismo. I conversos ebraici erano spesso sospettati di conservare in questo modo i loro riti ancestrali, ed erano un bersaglio particolare dell'inquisizione spagnola, ma contribuirono incredibilmente alla vita culturale e politica della Spagna e comprendono santa Teresa d'Avila e, si disse, il Grande Inquisitore Tomás de Torquemada. Il frate converso in un convento o monastero indica una persona che pur vestendo un abito da frate non ha formulato i voti religiosi ed e' addetto ai lavori più umili, in passato era una condizione comune specialmente per le persone illetterate che volevano entrare in convento. Lo si usa pure al femminile: monaca conversa
- 新キリスト教徒(西語:cristianos nuevos、葡語:cristãos novos)とは、イベリア半島の歴史用語。「古くからのキリスト教徒」(西語:cristianos viejos、葡語:cristãos velhos)と区別するために、レコンキスタ達成後にカトリックに改宗したユダヤ人やムーア人について用いる。「新キリスト教徒」は、単に「コンベルソ(改宗者)」と呼ばれることもあれば、「マラーノ(豚ども)」と蔑称されることもあった。 中世を通じて何度か改宗がみられた。手短に言えば、物質的・経済的な結果や、社会的な抑圧や圧力のためであった。14世紀にユダヤ人に対する抑圧が加速し、このため1391年にセビリアなどの都市で暴動を見るに至った。暴動の結果ユダヤ人街が取り壊され、多くの改宗者を生んだ。この風潮は15世紀まで続いた。スペインの諸王国とは異なり、ポルトガルは暴動の波にさほど巻き込まれなかった。ポルトガルで新キリスト教徒の人口が急増するのは、1497年の強制改宗令の後である。 イベリア半島からのユダヤ教徒追放(1492年スペイン、1497年ポルトガル)の結果、イベリア半島におけるすべてのユダヤ人人口は、公式的にはキリスト教徒として数えられた。新キリスト教とは、常に背教の疑いを向けられていた。1478年のスペイン異端審問と、1536年のポルトガル異端審問のそれぞれの開始は、「異端との戦いの必要性」によって正当化された。新キリスト教とは密かに以前の信仰を実践していると信じられたからなのだが、実際たいていのユダヤ人は潜伏ユダヤ教徒だった。 「血の純化」(西語:limpieza de sangre、葡語:limpeza de sangue)と呼ばれた民族浄化政策とそのイデオロギーは、新キリスト教徒を社会から抹殺する施策であり、改宗者としてどれほどの信仰であるかは考慮されなかった。ポルトガルにおいて、法律による新旧のキリスト教徒の差別が終わるのは、1722年にポンバル侯によって法令が発布されてからだった。
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